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IA aplicada

Acta de reunión: qué lleva y cómo la hace la IA

Qué tiene que llevar un acta para que sirva, las tres formas de hacerla hoy, qué se inventa la transcripción automática y qué parte no puede delegarse.

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Visualización del espacio: sala de reuniones vacía con una hoja en blanco y un bolígrafo sobre la mesa de roble.

Un acta de reunión es el documento que deja escrito qué se decidió, quién lo decidió y qué tiene que pasar después. Eso es todo, y es bastante más de lo que hace la mayoría de las actas que se escriben.

Lo que ha cambiado en los dos últimos años no es el documento: es quién lo redacta. Grabar una reunión y tener un borrador de acta en un minuto ya no tiene ninguna dificultad. Y eso ha movido el trabajo de sitio: antes lo difícil era escribirla y ahora lo difícil es que sea verdad. Este artículo va de las dos cosas: qué tiene que llevar para que sirva, y qué hay que revisar cuando la ha escrito una máquina.

Qué tiene que llevar, y por qué la mitad de las actas no sirve

La regla que a nosotros nos vale es corta: un acta sin «quién hace qué y para cuándo» no es un acta, es un resumen. Un resumen se lee una vez; un acta se consulta.

Los seis campos de un acta que sí se usa
CampoPor qué está
Fecha, y quién estaba y quién faltabaQuien faltó es quien más va a discutir el acuerdo
Qué se decidió, una línea por decisiónEn afirmativo y en pasado: «se hace X», no «se habló de X»
Quién hace qué y para cuándoCon nombre y con fecha. Sin las dos cosas, la tarea no existe
Qué quedó sin decidir y quién lo desbloqueaUn pendiente sin dueño vuelve idéntico a la siguiente reunión
Qué se decidió NO hacerEs el campo que nadie pone y el que evita repetir el debate
Qué hay que saber antes de la próximaConvierte el acta en la convocatoria de la siguiente

Y una comprobación que no falla: si al rellenar el acta la sección de decisiones se queda vacía, no hay que buscar mejores palabras. Es que la reunión no decidió nada, y eso también conviene que quede escrito.

Plantilla, para copiar

Sin descargar nada. Cópiala y bórrala por encima:

ACTA — [asunto] — [fecha]

Estaban: [nombres]
Faltaban: [nombres]

DECISIONES
1. Se [decisión, en pasado y afirmativo].
2. Se [decisión].

QUIÉN HACE QUÉ
- [Nombre] — [tarea] — antes del [fecha]
- [Nombre] — [tarea] — antes del [fecha]

SIN DECIDIR
- [asunto] — lo desbloquea [nombre] — [cuándo se retoma]

DESCARTADO
- [opción] — porque [motivo en una línea]

PARA LA PRÓXIMA
- [qué hay que traer o saber]

Seis bloques y ninguna narración cronológica. Nadie necesita saber en qué orden se dijeron las cosas.

Las cuatro formas de hacer un acta hoy

Conviene verlas juntas, porque la última se ha vuelto la opción por defecto sin que nadie lo decidiera.

Cómo se levanta un acta: cuatro formas y dónde falla cada una
FormaQuién trabajaDónde falla
A mano, durante la reuniónUna persona, que deja de participarEl que escribe no discute, y suele ser quien más tenía que decir
A mano, despuésUna persona, media hora más tardeSe escribe de memoria, y la memoria ordena y suaviza
Grabar, transcribir y resumirLa máquina redacta, alguien revisaQue nadie revise. Y hay que saber dónde acaba el audio
Asistente dentro de la videollamadaCasi nadieSe activa por defecto y ya no se pide permiso a nadie
Las dos últimas producen el mismo documento; se diferencian en quién decidió que se estaba grabando.

La segunda columna explica por qué las dos primeras casi han desaparecido: obligaban a que alguien pagara el precio de escribir. Las dos últimas lo han eliminado, y por eso son mejores. El problema es el que aparece siempre que desaparece el coste de una tarea: también desaparece la atención que le prestábamos.

Lo que la transcripción automática hace mal, con datos

Aquí hay un dato incómodo y medido, no una impresión.

Frases inventadas en transcripción automática

Transcripciones con frases inventadas
≈1%Frases u oraciones enteras que no existían en el audio
De esas invenciones, con daño explícito
38%Violencia, asociaciones falsas o autoridad inventada
Dónde se concentraron
En los silenciosFragmentos con tramos largos sin voz
Koenecke et al., «Careless Whisper: Speech-to-Text Hallucination Harms», ACM FAccT 2024.

El estudio Careless Whisper, presentado en la conferencia ACM FAccT de 2024, analizó transcripciones automáticas y encontró que cerca del 1% contenía frases u oraciones completas que no aparecían de ninguna forma en el audio original. No errores de reconocimiento: texto inventado. Y el 38% de esas invenciones incluía algún daño explícito, desde asociaciones falsas hasta atribuir autoridad a quien no la tenía.

Hay que decir el límite del estudio, porque es importante y porque cambia cómo se usa el dato: la medición se hizo comparando grabaciones de personas con afasia frente a un grupo de control, y las alucinaciones se concentraron de forma desproporcionada en quienes tenían tramos largos sin vocalizar, que es un síntoma habitual de la afasia. Ese 1% no es, por tanto, una tasa general aplicable a cualquier reunión.

Lo que sí es trasladable es el mecanismo, y por eso el dato importa aquí: el modelo inventa cuando no hay voz que transcribir. Y una reunión de trabajo está llena de silencios largos —alguien mirando una pantalla, alguien pensando, treinta segundos buscando un archivo—. Es exactamente la condición en la que se midió el problema.

Los cuatro errores del acta escrita por IA

Al margen de las invenciones puras, hay cuatro fallos que aparecen una y otra vez. En orden de frecuencia, y todos los hemos visto:

Atribuye la decisión a quien más habló. No a quien la tomó. En una reunión donde alguien argumenta diez minutos y el responsable cierra con un «vale, adelante», el borrador pone el acuerdo en boca del primero.

Convierte una duda en un acuerdo. Alguien dice «podríamos hacer X» y sale escrito como «se acuerda hacer X». Es el más caro de los cuatro porque nadie lo detecta hasta que se ejecuta.

Se inventa los plazos. «Pronto», «cuando esté» y «antes del cierre» se transforman en fechas concretas que nadie pronunció. Parece útil y no lo es: una fecha que nadie aceptó no compromete a nadie.

No recoge el silencio ni el descarte. Si una propuesta muere porque nadie la defiende, en la transcripción no hay nada que resumir. Y el descarte —el campo más útil del acta— casi nunca se dice en voz alta.

Los cuatro tienen el mismo origen: el modelo sólo puede trabajar con lo que se dijo, y en una reunión buena una parte importante de lo que se decide no se dice.

La costumbre de treinta segundos que arregla los cuatro

Es la única recomendación de este artículo que cambia el resultado de verdad, y no cuesta dinero.

Antes de levantarse, decir los acuerdos en voz alta:

«Cerramos entonces: María prepara la propuesta antes del viernes, Jon habla con el proveedor la semana que viene, y el cambio de plataforma se descarta por el plazo de migración. ¿De acuerdo?»

Treinta segundos. Con eso los cuatro errores desaparecen, porque ya hay algo que transcribir en vez de algo que deducir: los nombres están dichos, las fechas están dichas y el descarte está dicho. El modelo deja de rellenar huecos porque no quedan huecos.

Y de paso hace algo que el acta no puede hacer sola: obliga a comprobar en la sala que todos entendieron lo mismo. Más de una reunión se descubre sin acuerdo justo en esos treinta segundos, que es el mejor momento posible para descubrirlo.

Antes de grabar: la voz es un dato personal

Esta parte se salta casi siempre y es la que puede costar dinero.

La Agencia Española de Protección de Datos publicó en enero de 2026 un análisis sobre la transcripción de voz mediante inteligencia artificial, y parte de algo que conviene tener claro: la voz de una persona debe considerarse un dato personal en la medida en que permita identificarla, directa o indirectamente.

De ahí salen tres avisos concretos que la propia AEPD señala:

Que transcribir puede no ser lo único que hace el servicio. Advierte de tratamientos adicionales que van más allá de pasar voz a texto: inferir emociones, pensamientos, creencias o estado de salud, o identificación biométrica. Eso ya no es transcribir, es otra cosa, y los servicios que detectan emociones están sujetos a un régimen estricto que puede chocar con el reglamento europeo de inteligencia artificial.

Que hay que saber si alguien escucha. Conviene comprobar si terceras personas van a escuchar las grabaciones, por ejemplo para reentrenar el modelo. Es una pregunta que casi nadie hace a su proveedor y que tiene una respuesta concreta en las condiciones del servicio.

Que el consentimiento es específico. No vale un permiso genérico para todo: cada tratamiento necesita el suyo, informado. Y la minimización aplica también a los metadatos, que es la parte que nadie mira.

Y una decisión por defecto que ahorra problemas: borrar el audio cuando el acta está aprobada. Salvo motivo concreto para conservarlo, ese archivo ya no aporta nada y hay que custodiarlo. El acta es el documento; la grabación era el medio.

Un reparto que funciona

Después de un tiempo trabajando así, la línea nos ha quedado en un sitio bastante claro:

Qué se delega y qué no al levantar un acta
Parte del actaQuiénPor qué
Transcribir lo habladoLa máquinaEs la parte pesada y la hace mejor que una persona tomando notas
Resumir los temas tratadosLa máquinaOrdena y acorta sin perder nada de lo que se dijo
Atribuir cada decisión a alguienUna personaCasi nunca se dice explícitamente, y adivinarlo tiene consecuencias
Poner las fechasUna personaUna fecha que nadie aceptó no compromete a nadie
Escribir lo descartadoUna personaEl silencio no se transcribe, y ahí muere la mitad de las propuestas
En resumen: la máquina redacta, la persona atribuye.

Son unos cinco minutos de revisión sobre un borrador que antes costaba veinte de redacción. La cuenta sale, pero sólo si esos cinco minutos se hacen.

Y si buscabas el acta de una junta de socios

Es otro documento y conviene no confundirlos. El acta de una junta general tiene requisitos tasados —el artículo 97 del Reglamento del Registro Mercantil enumera ocho menciones obligatorias, desde el modo de la convocatoria hasta el resultado de las votaciones— y se transcribe en el libro de actas de la sociedad. Ahí un buen resumen no basta y una IA tampoco, porque el contenido está tasado. Todo lo de este artículo se refiere a la otra acta: la de trabajo, la que no tiene forma legal y sirve para no repetir la reunión.

Dónde se tiene la reunión también cuenta

Con la advertencia por delante, porque esto lo vendemos nosotros: un acta mala no la arregla una sala mejor. Pero hay dos cosas del sitio que sí afectan al documento, y las dos tienen que ver con lo de arriba.

La acústica decide la calidad de la transcripción. Una sala que resuena o con conversación de fondo produce una transcripción con huecos, y ya sabemos qué pasa en los huecos: se rellenan. Tratar una sala no es una cuestión de confort cuando lo que sale de ella es un documento.

Y sin pantalla, el acta no se lee en la reunión. Que es lo que convierte los treinta segundos de arriba en costumbre: se enseña el borrador, se corrige a la vista de todos y se aprueba antes de salir. Sin pantalla, el acta se manda por correo tres días después y se aprueba por silencio, que es no aprobarla.

Visualización del espacio: sala de reuniones acristalada con mesa de roble, pantalla y tratamiento acústico en la pared.
Lo que decide si el acta se aprueba dentro de la reunión es la pantalla, no la mesa.

En SHIFT 43 las salas están pensadas con eso en cuenta: tratamiento acústico de verdad y pantalla en todas. Y una decisión que va en dirección contraria a la del sector: las salas no graban por defecto. Registrar una sesión será siempre una acción deliberada de quien está dentro, visible desde fuera mientras esté en marcha, y lo que salga de ahí es de quien reservó.

Lo que hay que llevarse

Un acta útil son seis campos, y el que más ahorra es el que casi nadie pone: lo que se decidió no hacer.

Redactarla ya no cuesta, y por eso el riesgo se ha movido de sitio. Una transcripción automática puede inventar frases enteras —está medido— y lo hace justo donde una reunión tiene más silencios. Encima no falla dando error: falla dando una frase bien escrita que nadie dijo.

Todo eso se arregla con dos costumbres de menos de un minuto: pedir permiso antes de grabar y decir los acuerdos en voz alta antes de levantarse. La segunda es la que convierte una transcripción en un acta, porque le da a la máquina algo que copiar en vez de algo que adivinar. Lo demás sí se puede delegar.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio hacer acta de una reunión de trabajo?
No hay ninguna norma que lo exija, y la mayoría de las reuniones no se documentan. Lo que sí pasa sin acta es que las decisiones se vuelven a discutir a las tres semanas: el coste no es legal, es tener otra vez la misma reunión.
¿Puedo grabar una reunión para que la IA haga el acta?
Con permiso de quien está dentro y sabiendo dónde va ese audio. La Agencia Española de Protección de Datos recuerda que la voz es un dato personal, y avisa de dos cosas que se pasan por alto: que algunos servicios hacen tratamientos adicionales a la transcripción, como inferir emociones o estado de salud, y que conviene saber si alguien escuchará las grabaciones para reentrenar el modelo.
¿Se inventa cosas una transcripción automática?
Sí, y está medido. Un estudio presentado en la conferencia ACM FAccT de 2024 encontró que alrededor del 1% de las transcripciones analizadas contenía frases u oraciones enteras que no existían en el audio, y que el 38% de esas invenciones incluía daños explícitos. Las alucinaciones se concentraron en fragmentos con silencios largos.
¿Qué parte del acta no puede hacer una inteligencia artificial?
Atribuir. El resumen de lo hablado lo hace muy bien; lo que hace mal es decir quién tomó cada decisión y para cuándo, porque eso casi nunca se dice de forma explícita en una reunión. Si nadie lo dijo en voz alta, no hay nada de donde deducirlo y el modelo rellena el hueco con lo que le parece plausible.
¿Cuánto se tarda en hacer un acta con ayuda de IA?
El borrador es inmediato. La parte que sigue costando tiempo es revisarlo, y son unos cinco minutos bien invertidos: comprobar los nombres, las fechas y que ninguna duda haya quedado escrita como acuerdo. Cinco minutos de revisión sobre un borrador automático frente a veinte redactando de cero.
¿Hay que guardar el audio de la reunión?
Salvo que tengas un motivo concreto para conservarlo, no. Una vez que el acta está aprobada, el audio es un archivo con las voces de varias personas que ya no aporta nada y que hay que custodiar. Borrarlo es la opción por defecto más sensata, y conviene decirlo al empezar la reunión.

Fuentes

  1. Careless Whisper: Speech-to-Text Hallucination HarmsKoenecke, Choi, Mei, Schellmann y Sloane. Actas de la conferencia ACM FAccT 2024 · consultado el
  2. AI Voice transcription: implications for data protectionAgencia Española de Protección de Datos, 14 de enero de 2026 · consultado el
  3. Reglamento del Registro Mercantil, artículos 97 a 99: contenido y aprobación del acta de juntaReal Decreto 1784/1996, de 19 de julio. Boletín Oficial del Estado · consultado el

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