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Lista de interés

Room 43

Un despacho para trabajar con IA por voz

Un despacho privado acondicionado para dictar, revisar y encadenar tareas con una IA sin molestar a nadie. Aislamiento acústico, audio de calidad y doble pantalla. Se reserva por horas.

Por hora
24 €/hora
Media jornada
79 € · media jornada

Precio previsto, sin IVA. Se confirmará al cerrar el local.

Quiero probar Room 43

El problema es dónde, no cómo

Cada vez más trabajo se hace hablando. Se le dicta a un modelo, se le discute una idea, se le pide que resuma cuarenta páginas y se le contesta. Funciona bien y va rápido.

Y no se puede hacer en una oficina compartida. Hablar solo durante media hora en una sala con quince personas trabajando es incómodo para ti e insoportable para el resto. La alternativa hoy es el coche, la escalera o esperar a llegar a casa.

Room 43 es la respuesta a eso. Un despacho privado para una persona, tratado acústicamente y con el audio y las pantallas ya montados, que se reserva por horas en vez de por cuota.

No es una cabina. Una cabina es un armario insonorizado donde se cabe de pie para atender una llamada de diez minutos. Esto es una habitación con puerta donde se pasa una jornada: se dicta un rato, se revisa en la otra pantalla, se vuelve a dictar. Es la diferencia entre resolver una llamada y trabajar de otra manera, y es lo que explica que la hora cueste más que la de una sala entera.

Es una de las ocho modalidades de el coworking de SHIFT 43 en Bilbao, con apertura estimada en 2027.

Visualización del despacho Room 43: mesa elevable con dos pantallas, micrófono de brazo, silla ergonómica y paredes tratadas acústicamente.
Visualización conceptual. Las imágenes definitivas se publicarán con el espacio terminado.

Para qué se reserva

Cuatro cosas que la gente ya hace hablando, y que hoy hace mal por no tener dónde.

  • Pensar en alto

    Desarrollar una idea hablando, que es como se piensa de verdad, y salir con ella escrita. En una sala común esto no se puede hacer sin que se entere la oficina entera.

  • Preparar algo que importa

    Ensayar un pitch, una entrevista o una reunión difícil. En voz alta, las veces que haga falta, y sin público.

  • Dictar en vez de escribir

    Una propuesta, un guion, un informe. Hablar es entre tres y cuatro veces más rápido que teclear, y el problema nunca ha sido la herramienta: ha sido dónde hacerlo.

  • Una videollamada sin eco

    Aislamiento acústico de verdad y un micrófono que no es el del portátil. Para cuando al otro lado hay un cliente y no un compañero.

Qué habrá dentro

Lo que se paga no son los metros, es el equipamiento. Un despacho vacío del mismo tamaño no sirve para esto.

  • Despacho privado con aislamiento acústico y puerta que cierra
  • Micrófono y altavoces de calidad, ya montados y calibrados
  • Doble pantalla: una para lo que dictas y otra para lo que revisas
  • Mesa elevable y silla de la misma gama que los Performance Desk
  • Lo que salga de la sesión, tuyo y exportable

Servicios previstos. El equipamiento definitivo se publica cuando esté comprado, no antes. Lo que sí está decidido es el criterio: la tecnología se instala donde resuelve un problema concreto, y nunca de forma que grabe a nadie sin que lo sepa.

Quién manda sobre lo que se dice

Un despacho donde se habla en voz alta con una máquina plantea una pregunta razonable. Esta es la respuesta, y las partes que aún no podemos responder van dichas como tales.

  • No graba por defecto

    El despacho está apagado mientras nadie lo enciende. Registrar una sesión será siempre una acción deliberada de la persona que está dentro, no un ajuste que venga puesto.

  • Se ve cuando está encendida

    Si hay registro en marcha, se sabrá desde dentro y desde fuera. Un indicador físico, no un icono escondido en una pantalla.

  • Lo que salga es tuyo

    El texto, el resumen o el guion que produzca la sesión se descarga y se borra. No se queda en un panel nuestro para que lo mires cuando vuelvas.

  • Lo que aún no podemos prometer

    Con qué proveedor, dónde se procesa y bajo qué contrato. Se publica entero cuando esté contratado: dar hoy una garantía concreta sería inventarla.

Si Room 43 no es lo que necesitas

Es para una persona y se paga por horas. En cuanto sois dos, en cuanto lo que necesitas es una mesa y no silencio, o en cuanto vas a venir todos los días, hay opciones mejores.

Preguntas sobre Room 43

Empezando por la que hace todo el mundo: por qué cuesta más un despacho de una persona que una sala entera.

¿En qué se diferencia de una sala de reuniones?

En el sujeto y en el equipamiento. Una sala se paga por el grupo que cabe dentro: mesa, sillas y puerta para varios. Room 43 es un despacho para una persona, y lo que se paga es lo que lleva instalado: tratamiento acústico, micrófono y altavoces calibrados y doble pantalla. Por eso la hora cuesta más que la de una sala entera, aunque quepa menos gente.

¿Hace falta usar la IA para reservarlo?

No. Es un despacho privado bien aislado y con buen sonido: sirve igual para una videollamada con un cliente, para grabar, para una entrevista o para pasar la mañana concentrado con la puerta cerrada. Que esté pensado para trabajar con IA por voz no obliga a usarla.

¿Qué se queda grabado?

Nada por defecto. La sesión sólo se registra si la persona lo activa, y lo que salga es suyo y exportable. El diseño concreto —dónde se procesa, cuánto se conserva, con qué proveedor— se publica cuando esté contratado: no damos garantías que no podamos sostener por escrito.

¿Cuántos despachos Room 43 habrá?

El número se publica con el espacio distribuido. Lo que sí está decidido es que habrá al menos uno y que se reservará por horas o por media jornada, nunca por cuota mensual: para eso están los despachos privados.

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